Días atrás estaba leyendo un tema sobre la violencia familiar en la web y me cruzo con el comentario de una chica la cual su respectiva pareja la habia golpeado en reiteradas ocasiones sin embargo, en ésta entrada, no voy a hablar de la violencia familiar en si.
Algo que me llamó la atención fue que ella señalaba que confiaba en Dios y que tenía fé en él para hacerle notar a su pareja de sus errores y que cambie su forma de ser.
A diario es común ver a personas que cometen actos de dudosa racionalidad a los que despues escuchamos decir frases como “quedate tranquilo que Dios nos va a ayudar“. Por ejemplo, ir al bingo, gastarse el sueldo y luego, lo que Dios quiera.
Para dejar en claro:
¡¡¡DETESTO ESA FORMA DE PENSAR Y DE SER!!!
Si me pongo en el lugar de un ateo diria “Flaco/a, Dios no existe, no sé que vas a hacer de tu vida”. Pero si me pongo en el lugar de un creyente y leo la Biblia, en varias partes se hace referencia a que, si bien Dios nos puede ayudar, tambien nosotros mismos tenemos que aportar nuestro grano de arena.
Entonces, desde cualquier ángulo que se quiera verlo, somos nosotros mismos quienes debemos manejarnos con buen criterio y en todo caso, si creemos en Dios, él nos dá una manito.
¿Qué espera esta clase de gente? ¿Que un ser superior hable con su pareja antes de morir molida a golpes? ¿Que el mismo ser superior les diga que número va a salir en la lotería tras aniquilarse su dinero en el casino? Que tal si empezamos a actuar por nuestra propia voluntad y a utilizar el cerebro que nos han dado en vez de dejarlo todo a la buena de Dios.
Y si las cosas no salen como uno creia, ¿le vamos a echar la culpa a él?
Cualquiera es libre de creer en Dios y de pensar que él decide las situaciones buenas y malas que tendremos a lo largo de la vida pero, y repito, en los textos bíblicos siempre vamos a encontrar que es uno mismo quien decide como sobrepasar y vivir dichas situaciones.

